viernes, 2 de abril de 2010

PENÉLOPE CON VOCACIÓN DE ULISES


Tengo una vida secreta
como mujer pensante.
Una amazona hermana
que cabalga mi rutina
y me recuerda:
“Suéltate el pelo y
ábrete el sostén”.
Erguida sobre mi pecho
me grita en el alma sin fondo
para que mis ecos sacudan
la domesticidad crónica.
Nutre a la famélica loba
que arrastra la corriente
intentando componer su aullido.
Mientras, reniego del yo salvaje
para no enfrentar la libertad,
buscando argumentos en las rejas
para no sufrir mi conformismo.
Encontrando razones mundanas
para permanecer confinada
en mi sustancia desdibujada.

9 comentarios:

roxana dijo...

RENEGAR DEL YO SALVAJE O PENSANTE!!!! MUY BUENO. cREO Y SIENTO COMO VOS QUE NOS HAN CONSTRIOD MURALLAS O PAREDES DIFICILES DE VOLTEAR!!!!
PERO SABEMOS QUE HAY QUE INTENTARLO!!!!! MAS QUE DESABROCHAR EL SOSTEN ES MEJOR SACARLO Y NO USARLO MAS!!!!!!
BESITOS
UN GUSTO! Y FELICES PASCUAS! QUE NOS SIRVA PARA DESCANSAR Y ENCONTRAR MOMENTOS DE PAZ!

Roberto Esmoris Lara dijo...

a tus pechos desnudos subirá la vida, la tibieza que dora los racimos, el agua torrencial, el viento y el deseo del aire que besa primaveras.
Un beso, poeta, y todo mi cariño.
El REL

Verbo... dijo...

Hola !

No sé si llamarte María
o llamarte Alma.

Si sé, que he leído un alma que desea ser libre de sus ataduras.

Un beso.

impersonem dijo...

Cuando en la conformación y desarrollo de nuestra personalidad confrontramos lo reflexivo y lo impulsivo las cosas se complican... la razón expone sus argumentos en base a las referencias convencionales que ha ido asimilando, el corazón expone los suyos en base a sus emociones e impulsos, o sea, a sus sentimientos... ¿qué ha de prevalecer? no lo sé, aunque me inclino a pensar que ambos... mas nunca la razón debe ser la prisión de nuestro corazón.

No es menor la aventura de Penélope que las de Ulises... y en todas ellas el corazón reflexionó junto a la razón para hacer de forma razonable lo que quería el corazón...

Supongo que soltarse el pelo y abrirse el sostén es algo que pertenece a la incuestionable libertad de quien ha de hacerlo... ¿Desde el yo reflexivo? ¿Desde el yo impulsivo (salvaje)? ... tal vez desde el yo armónico (impulsivo-reflexivo)... hasta esculpir la sustancia de lo que se es a imagen y semejanza de lo que quiere el corazón, dotándola con las alas del "anas penélope" para volar salvajes sobre todo lo que se desea descubrir.

Besos.

AdR dijo...

Espero que esa Penélope llegue bien lejos, más que Ulises si cabe.

Besos

Carmen dijo...

Magnífico como todo lo que escribes, me alegro de verte de nuevo por aquí. Besos.

norayma dijo...

hola, me he detenido aqui, seguire leyendote si no es molestia...saludos.
www.nyha2006blogdiario.com

Antonio Araiza dijo...

saludos vuelvo luego para leer detenidamente

Mario dijo...

Me ha encantado volver a leerte. Vengo de tu obro blog... me quedaré en los dos, mientras los dos mantengan abiertas las puertas.

Un abrazo.

Mario