
Salomónicas lenguas de sal
esculpen tu esqueleto mojado
ahogadas en un llanto de olas
que huelen a niños muertos.
No te derritas de pena y
contén tus vértebras vigías.
En la sombra se muerden
ángeles travestidos
que se circundan
mordiéndoselas alas
y buscándose el vuelo.
No llores si invisible te yergues
a los ojos que no miran,
han de beber la sombra
para abrigarse con tu luz.
